La obra Elogio de la luz XX se halla en el interior del interior del caserío y data del año 1990. Se trata de una escultura realizada a partir de un bloque de alabastro en el que se han abierto unas cavidades con formas cercanas al cubo.
El alabastro es una piedra que se caracteriza por ser muy blanda; por ello las esculturas de este material se conservan a resguardo en el caserío: busque más alabastros y los identificará con facilidad: los hay de distintos colores pero todos tienen una característica común: la translucidez.
El alabastro es translúcido, es decir, deja pasar la luz. Mire a su alrededor y podrá ver otros elementos dentro del caserío que no son esculturas y en los que se emplea el alabastro ¿los encuentra? El empleo en las ventanas de láminas finas de alabastro, es muy habitual en las iglesias de la zona de Aragón, donde este material es abundante y de donde proviene este bloque concreto.
No es casualidad entonces que Eduardo Chillida empleara esta piedra translúcida para realizar un Elogio de la Luz. Fíjese en la relación de este material con la misma: la escultura está situada en la confluencia de distintos puntos de luz: una gran puerta de cristal, una ventana... La luz penetra en la escultura a través de las galerías talladas y se genera un juego de luz y de sombra en el interior; es una escultura viva y cambiante en función de la intensidad y la dirección de la luz.
Eduardo Chillida trabajó a partir de los años 60 con alabastro, tras un viaje a Grecia. Allí se maravilló ante la contemplación de los templos clásicos de mármol que incorporaban la blanquísima luz del mediterráneo a la arquitectura. El escultor vasco quiso trabajar también con la luz, en este caso, la del cantábrico, más oscura, y que él denominaba “luz negra”. Para ello esta piedra era el material idóneo: “El alabastro es un material en el que puedes conseguir que la luz se manifieste en las aristas de una manera increíble. Es el único material que tiene esa virtud”.
Este Elogio de la Luz XX está relacionado con la arquitectura, por la manera en que el escultor trabaja el espacio. El espacio es tan importante como la materia y ambos son complementarios. Eduardo Chillida excava la piedra, creando espacios que nos pueden recordar a cuevas o a casas. Imagínese a sí mismo como un ser diminuto caminando por los espacios internos del alabastro, recibiendo la luz por las distintas aperturas... Eduardo Chillida dijo: “la piedra es el universo del que parto. Trabajo su interior y creo en ella un espacio de relación al universo”.