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vacio Sobre la colección
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0. INTRODUCCIÓN

 

El deseo de Eduardo Chillida de compartir su obra le llevó a crear el Museo Chillida-Leku, un lugar especial en el que exponer no sólo las esculturas más queridas, sino la esencia de su obra. Hoy, este legado es la razón de ser del Museo, que día a día muestra la obra y trasmite el pensamiento del escultor a sus visitantes.

 

La política museística de Chillida-Leku se define claramente por un compromiso hacia la coherencia y rigor de la vida y obra de Eduardo Chillida en un contexto especialmente complejo del arte contemporáneo en el País Vasco.

 

La Colección Chillida-Leku se compone de 391 esculturas y más de 300 obras en papel, entre gravitaciones, grabados y dibujos... Su conjunto comprende la Exposición Permanente y las Exposiciones Temporales.

 

La actitud investigadora e inquieta de Eduardo Chillida hacia el medio artístico llevó a lo largo de su vida a trabajar con todo tipo de materiales, que ligados de forma inherente a la temática de su obra, han dado como resultado una extraordinaria fusión entre las cualidades matéricas y puramente físicas de sus esculturas y los valores ético-artísticos e incluso místicos de su obra.

 

Quizá el hierro es el material más atribuido a Eduardo Chillida y a la manera de trabajo de la tradición vasca. Sin embargo la Colección del Museo es una colección bien construida que recoge la evolución de su carrera artística en estrecha relación a los materiales y conceptos artísticos que fue intuyendo y materializando en su obra.

 

Respondiendo al momento de creación Eduardo Chillida encontró su fuente de inspiración en su tierra, el País Vasco pero también en la cultura griega, en la música, en la naturaleza o en disciplinas tan dispares como la filosofía, la literatura, la ciencia o la moda, por mencionar algunas. Como un árbol cuyas raíces se arraigan a la tierra y ramas que se abren al mundo, Eduardo Chillida siempre se considero un artista universal.

 

 

1. EXPOSICIÓN PERMANENTE

 

Las esculturas de la zona exterior del Caserío Zabalaga, son obras de gran envergadura. Colocadas estratégicamente en la zona verde de Chillida-Leku y realizadas en acero, piedra y hormigón armado quedan al aire libre resistiendo a los caprichos del tiempo. Estas esculturas de gran presencia componen la Exposición Permanente, se pueden distinguir tres grupos:

 

Las esculturas de acero corten, se torsionan a pesar de su dureza, sus colores entre oxidados y naranjas se hacen más o menos intensos según la luz del día. Lotura (Unión), Consejo al Espacio, Buscando la Luz o Peine del Viento son algunos de los títulos de estas esculturas, entre ellas hay verdaderos gigantes que llegan a pesar más de 50 toneladas. Sin embargo la armonía de sus formas es tan equilibrada que su integración en el paisaje resulta natural.

 

Las esculturas de piedra, son hermosas piezas de granito. Toscas o pulidas juegan con los espacios creados en su interior. Las esculturas que pertenecen a la serie Harri (Piedra) son como puzzles cuyas piezas no quedan aprisionadas entre sí, sino más bien en un pequeño movimiento, gravitando con una ligereza inusual. Lo profundo es el aire es el poético título que Eduardo Chillida escogió para la serie de esculturas que albergan espacios perfectamente pulidos en su interior, espacios por los que entra la luz y el aire, dejando ver el corazón de la materia.

 

El hormigón es el material menos frecuente en el Museo. En la superficie de estas esculturas se aprecian las huellas de las maderas que en su día hicieron el molde. Sin embargo esta materia extraña a la escultura, también permite espacios y curvas que rompen con la dureza del bloque.

 

Acero piedra u hormigón han servido a lo largo de la vida del escultor para expresar sus ideas, experimentar y preguntar. Cada forma, espacio o movimiento es una forma de hablar con la materia, un diálogo abierto a su interpretación a la contemplación. Todas ellas tienen en común el estilo inconfundible de un escultor poco amigo del ángulo recto y de los huecos escondidos.

 

 

 

2. EXPOSiCIONES TEMPORALES

 

Las exposiciones temporales del año 2005 se realizarán en la sala 4 del Caserío Zabalaga, en esta sala se expone obra especialmente dedicada al papel; gravitaciones, grabados y dibujos pero también lurrak (tierras) o proyectos de esculturas a pequeña escala. Cada cuatro meses se propone una nueva exposición mostrándonos obra que Eduardo Chillida trabajaba de forma más íntima.

 

El papel es un material que siempre estuvo en manos del artista, trabajado directamente desde la textura o tratando la cuestión materia-espacio mediante los colores blanco y negro, Eduardo Chillida realizó una gran variedad de collages, grabados dibujos de tinta y lápiz que muestran su capacidad como artista gráfico.

 

Entre las obras de papel también están las gravitaciones. Estas pequeñas joyas toman su nombre de su aparente gravitación o suspensión, ya que colgadas de finas cuerdas permiten que el espacio se introduzca y envuelva estas composiciones. Eduardo Chillida no sólo pretendía luchar contra la ley de la gravedad sino hacer levitar estas creaciones logrando el sentido místico que la misma palabra gravitación sugiere.

 

Las lurrak o tierras son obras macizas de apariencia rudimentaria pero cuidada. Su composición a partir de mezclas de tierras y su proceso de cocción, intervienen de forma sorprendente en el resultado definitivo de estas esculturas. Precisamente la diversidad de este material y sus múltiples variantes han dado lugar a lurrak (tierras) negruzcas, rojizas, blanquecinas o a los denominados óxidos, piezas pintadas con óxido de cobre (negro) en el estilo sencillo y contundente que caracteriza la obra de Eduardo Chillida.

 

Por otro lado en el Caserío podemos encontrar esculturas de yeso, fieltro o materiales translúcidos como el alabastro. Especialmente el alabastro, materia que recoge y despide luz, hace innegable la presencia de algo espiritual en las esculturas de Eduardo Chillida, pulido y blanquecido, veteado o grisáceo este material es capaz de expresar el carácter del mar cantábrico o la solemnidad de un espacio que se abre en el interior de una montaña.

 

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