Consejo al espacio VII

Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924–2002) es una figura clave de la escultura del siglo XX. Su obra, de gran proyección internacional, hunde sus raíces en la arquitectura, el pensamiento filosófico y sus orígenes vascos. Tras dejar atrás el dibujo y la escultura figurativa en París, regresa a su tierra natal, donde encuentra en el hierro y, posteriormente, en materiales como la madera, el alabastro, el cemento o el acero corten —por nombrar algunos— los medios ideales para desarrollar un lenguaje escultórico profundamente personal.

Consejo al espacio VII (1996) pertenece a una serie de nueve piezas en las que el artista investiga la relación entre escultura y espacio. Esta pieza, una de las más monumentales de la serie, está realizada en acero corten de 4 cm de grosor, un material que adquiere una pátina natural con el paso del tiempo. Se presenta como un volumen abierto que invita a ser recorrido: permite al visitante entrar en su interior para experimentar el espacio y la materia, tanto desde la vivencia del espacio interno de la escultura como desde su conexión con el entorno exterior, más amplio y envolvente. Compuesta por placas verticales, evoca un refugio o umbral, donde el cuerpo y la mirada se orientan hacia una experiencia espacial en constante diálogo entre el dentro y el fuera.

En esta pieza, como en muchas de sus obras públicas, Chillida propone un lugar, no un objeto. La pieza se convierte en un punto de encuentro entre el cuerpo, la obra y el espacio; una reflexión abierta sobre los límites entre materia y vacío, interior y exterior, escultura y arquitectura.