Obras Chillida Leku

Selección de obras de la colección que alberga el Museo.

Lo profundo es el aire

El título de la obra proviene de un verso del poeta vallisoletano de la generación del 27 Jorge Guillén. Los dos autores se conocieron en 1971 en Harvard, donde nació su amistad.

Años más tarde, Chillida quiso hacerle un homenaje, y releyendo su obra encontró este verso: “Más allá, lo profundo es el aire”. Aquel fue el nexo entre los dos artistas. Esta serie nace como tributo al poeta: “Cuando le hice un homenaje a Jorge Guillén, primero estuve releyendo toda su obra para tratar de encontrar algún concepto en el que pudiéramos estar en el mismo terreno los dos. Lo encontré en Cántico. En un lugar dice ‘Lo profundo es el aire’ un concepto perfecto para mí.” 

Lotura XXXII

Esta colosal escultura de acero de más de 64 toneladas de peso fue realizada en la forja industrial de Sidenor de Reinosa, Cantabria. Eduardo Chillida eligió la forja antes que la fundición porque los procesos son radicalmente distintos. Chillida no trabajaba con moldes ni con metal fundido en sus obras. Forjar un hierro es luchar con él. Y únicamente se puede actuar sobre el trozo que se ha calentado previamente. Mediante la forja, Chillida forzaba el hierro, pero le permitía que se expresase libremente dejando que la materia se expanda y se contraiga en las curvas de manera natural. El acero utilizado en sus obras es de tipo Corten, donde la capa superficial tiene una aleación de mucho cobre y es una protección antioxidante frente al exterior. Chillida no daba por terminada la obra hasta que no se desprendía una primera cascarilla de óxido que tenía un color extremadamente naranja. En el museo se pueden apreciar distintas tonalidades de acero en las esculturas. Cuanto más oscuras son, más años tiene la pieza. Lotura [nudo o unión], está formada por dos piezas de acero macizas. La pieza superior muestra el juego característico de esta serie. Se trata de cuatro brazos anudados que surgen de un mismo bloque. La pieza inferior es la base en la que se ensambla. 

Buscando la luz I

La realización de esta monumental pieza de 22 toneladas entrañó una gran dificultad técnica. La obra está compuesta de tres láminas distintas de acero, totalmente asimétricas y unidas entre ellas por una serie de remaches. Al rodearla se obtienen dos ópticas distintas: la contraposición del lleno y del vacío. Desde la parte posterior, se observa una pieza maciza que se eleva orgullosa hacia el cielo. Desde su parte delantera, se descubre la apertura, el espacio, el vacío. El espacio, para Chillida, debía ser accesible. Una vez dentro de la escultura, sus propias formas, como olas, parecen adquirir movimiento y conducen la mirada hacia arriba buscando la luz, queriendo alcanzarla en un sentido tanto físico como poético y espiritual. 

De música III

La presencia de la música en la vida de Chillida fue una constante. Contrapunto, Música de las esferas, Música callada o la serie De música son algunos títulos que muestran su relación con la armonía, el ritmo y el sonido. Concretamente, las esculturas de la serie De Música están inspiradas en la lectura de un texto de San Agustín, en el cual el filósofo aborda la música y sus particularidades métricas como un medio para comunicarse con la divinidad. 

Entre los compositores venerados por Chillida se encontraban Vivaldi, a quien dedicó dos homenajes, y Mozart, a quien consagró una de sus infinitas preguntas: “¿Por qué Mozart compone la mayor parte de su música con movimientos rápidos? ¿No será que intuye que no tiene tiempo, que por desgracia no caben en su obra demasiados adagios?”. Sin embargo, fue por Bach por quien sentía una mayor admiración, y quien ocupaba un lugar privilegiado en su pensamiento y en su creación. 

Consejo al espacio IV

Toda la obra de Chillida está marcada por la dialéctica entre la materia y el espacio. Fue una de sus mayores preocupaciones. Le interesaba el diálogo entre lo lleno y lo vacío, pero para que ese diálogo funcione, la materia sólo puede ser materia maciza, porque si fuera hueca contendría en su interior un espacio escondido e inaccesible, lo que para él equivalía a una trampa. El espacio tiene que ser visible y accesible. El escultor creaba espacios habitables para el espíritu, lugares de encuentro con la obra y con uno mismo. 

Arco de la libertad

Esta obra es un claro ejemplo de la importancia que Chillida otorgaba al enclave donde iba a estar ubicada su escultura. El Arco de la libertad fue un encargo de la ciudad de París para ser colocado en una céntrica plaza. El proyecto incluía también la peatonalización del lugar. A Chillida le sedujo la idea y se puso a trabajar en la escultura. Cuando ya estaba acabada, le informaron de que finalmente no se cerraría la plaza al tráfico rodado. Ante las nuevas condiciones, declinó entonces el envío de la pieza y dejó la escultura en el museo, instalada en un lugar estratégico. Por su colocación, el Arco de la libertad señala el límite entre las campas y la zona boscosa y marca el inicio de una alameda que comunica el caserío con la villa de influencia inglesa. 

Homenaje a Balenciaga

Los homenajes han estado muy presentes dentro de la trayectoria artística de Chillida. El artista realizó más de un centenar de obras dedicadas a diversas personalidades, artistas, escritores, músicos, poetas o filósofos, que tuvieron una especial importancia para él. Caminando por el museo se encuentran obras dedicadas a George Braque, a Jorge Guillén, a Luca Pacioli, a Fleming o la escultura dedicada al diseñador Cristóbal Balenciaga. 

Su relación con Balenciaga se remonta a su más tierna infancia. La artífice de aquello fue su abuela materna Juana Eguren. Propietaria de dos hoteles de San Sebastián, fue una mujer excepcional a quien Balenciaga visitaba asiduamente acompañado de gente relevante en el mundo de la moda. La abuela Juana fue un gran apoyo para el modisto en el momento decisivo de dejar Guetaria. Ella le animó a viajar a París para desarrollar su vocación. Años más tarde, Chillida entabló amistad con el hombre humilde, sensible e inteligente que fue este maestro del dedal. La elegancia de esta obra remite a los mejores modelos del diseñador. Las dos piezas de acero generan un espacio en su interior que sugiere una silueta de mujer perfilándose entre los bloques. 

Harri IV
[Piedra IV]

El título de la obra Harri [Piedra]. En esta serie de esculturas de granito, toda la piedra está trabajada. No tiene el aspecto rugoso y la granulosidad típica de Lo profundo es el aire. A simple vista, la obra parece estar compuesta de tres elementos diferenciados. Pero si se observa detenidamente, inclinándose y mirando la profundidad de las incisiones, se puede constatar que se trata de un único bloque de piedra. Todas las terminaciones están transformadas y horadadas para dar un aire de ligereza y de suspensión etérea a la piedra. Chillida siempre ha batallado contra las leyes de la gravedad. Si observamos los elementos que emplea —de gran peso y consistencia— parece una ironía; sin embargo, afirmaba siempre que necesitaba el peso para rebelarse contra él. Era consciente de que la materia iba hacia abajo por ley natural, pero intuía que el espíritu iba hacia arriba. Trabajaba en la idea de dar ligereza a las voluminosas masas de piedra o acero dotándolas de una espiritualidad que las eleva por encima de su ser.