Arco de la libertad

1993

Acero

297 x 205 x 207 cm

Realizada en la forja de Patricio Echeverría en Legazpia.

Esta obra es un claro ejemplo de la importancia que Chillida otorgaba al enclave donde iba a estar ubicada su escultura. El Arco de la libertad fue un encargo de la ciudad de París para ser colocado en la plaza Santa Ana. El proyecto incluía también la peatonalización del lugar. A Chillida le sedujo la idea y se puso a trabajar en la escultura. Cuando ya estaba acabada, le informaron de que finalmente no se cerraría la plaza al tráfico rodado. Ante las nuevas condiciones, declinó entonces el envío de la pieza y dejó la escultura en el museo, instalada en un lugar estratégico. Por su colocación, el Arco de la libertad señala el límite entre las campas y la zona boscosa y marca el inicio de una alameda que comunica el caserío con la villa de influencia inglesa.

Sus esculturas están cargadas de un fuerte componente ético y de una evidente preocupación por el respeto a los derechos humanos. Mediante un lenguaje puramente abstracto, el escultor muestra su inquietud por la salvaguarda de valores universales que pertenecen a todos los hombres y mujeres del mundo como la paz, la tolerancia, la fraternidad o la libertad. Con esta obra, un arco abierto hacia el cielo, traduce a un lenguaje plástico el concepto de libertad, pudiendo ser vivenciado corporalmente, el artista invita a abordarlo desde una dimensión filosófica.