Consejo al espacio IV
“Desde el espacio, con su hermano el tiempo, bajo la gravedad insistente, sintiendo la materia como un espacio más lento, me pregunto con asombro sobre lo que no sé. Trabajo para conocer y doy mayor valor al conocer que al conocimiento. Creo que debo de tratar de hacer lo que no sé hacer, intentar ver donde no veo, reconocer lo que desconozco, identificar en lo desconocido. En estos procesos, similares a los de la ciencia creativa, existen muchas dificultades.” Eduardo Chillida
La serie Consejo al espacio remite directamente a la relación del artista con la arquitectura. Si bien Chillida no terminó la carrera de arquitectura, esta disciplina ha estado siempre muy presente en su trabajo. Sus esculturas tienen un componente arquitectónico indudable. Chillida era un creador de espacios. Con su obra el artista delimita espacios, diseña vacíos accesibles que pueden ser experimentados corporalmente. En esa escultura el visitante puede entrar y sentir el espacio. Los vacíos de Chillida son espacios habitables para el espíritu, lugares de encuentro con la obra y con uno mismo. Chillida en el título de la serie, al igual que en otras series como Peine del viento o Escuchando la piedra, juega con las palabras empleando un juego poético. La poesía es un componente intrínseco a su trabajo. Para Chillida, para que una obra funcione tiene que haber siempre dos ingredientes esenciales: la poesía y la construcción, los componentes esenciales de todas las artes.
En el museo se encuentran otras esculturas de la serie como Consejo al espacio VII de 1996 Consejo al espacio VIII y Consejo al espacio IX (2000).