Caserío Zabalaga

“Lo llevaré a cabo sin marcar fechas. He comenzado a guardar obra, pero este maravilloso caserío no será un museo sino la señal de que soy de allí. No quiero una reconstrucción sino dejarlo firme y seguro tal y como está para llenarlo de una estructura contemporánea: que se vea el hoy y el ayer.”

Eduardo Chillida

En el exterior, el caserío mantiene su aspecto tradicional y el escudo de armas de la familia Zabalaga, mientras que el interior ha sido vaciado como si de una escultura se tratara. En el edificio convergen pasado y presente. La restauración permitió poner en valor la estructura original pero también lo convirtió en una obra contemporánea que condensa la filosofía del artista que introdujo el espacio en su interior visibilizando lo invisible. El caserío alberga obras de menor formato y materiales más delicados como el alabastro, la tierra chamota o el papel.